sábado, 21 de abril de 2007

La segunda prueba

Y así, el primer prisionero pasó a la siguiente habitación. Esta vez los letreros decían lo siguiente:



Al menos en una de estas habitaciones no hay un tigre.




Hay un tigre en la otra habitación.


-¿Es verdad lo que dicen los letreros? -preguntó el segundo prisionero.
-O bien los dos dicen la verdad, o bien los dos mienten -contestó el rey. ¿Qué habitación debería escoger el prisionero?